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Hoy celebramos … Santa Tatiana. Pero vayamos por partes que hay mucho que contar.

Empezamos por lo más importante: Losha y Cola. Para nosotros el reencuentro tenía el valor de comprobar cómo nos percibían después de nuestra anterior visita. Tenemos más que claros nuestros sentimientos hacia ellos pero no sabíamos cómo les podrían influir la distancia y el paso del tiempo. Todo quedó aclarado en la casa-cuna mientras les esperábamos en el despacho de la médico: oímos sus voces nerviosas mientras subían las escaleras y llegó el abrazo. Durante unos instantes se quedaron descolocados, quizás sin saber muy bien cómo interpretar y canalizar el cúmulo de emociones de aquel instante, pero en cuanto salimos del edificio a una zona de juego exterior (el lugar está ahora precioso) comenzó el baile: nos pusimos con los juguetes que les llevábamos y en la interacción surgieron las primeras palabras: pápa y máma. Ese fue el resultado del trabajo previo que en el centro hicieron con las fotos que les habíamos dejado.

En los dos momentos que disfrutamos con ellos, por la mañana y por la tarde, confirmamos la evolución de los peques en sus dificultades con el habla. Son más comunicativos, sobre todo Nikolay, y se esfuerzan en pronunciar palabras de su vocabulario cotidiano. En cuanto a sus aptitudes, Alexey sigue siendo más expresivo en sus estados de ánimo, corre de un lado para otro … Y Cola  más metódico y reflexivo, explorando, aprendiendo por ensayo y error (fue el primero en abrir la bolsa de los regalitos, coger el pompero y hacer pompas de jabón él solo) Losha en cambio cogió el martillo sonoro y se puso a golpear un buen rato. En fin, estamos seguros que sus habilidades les van a ayudar mucho en su adaptación cuando se produzca el cambio.

Y ese se producirá a tiempo gracias a Tatiana, nuestra representante en Smolensk. Como recordaréis la semana pasada cambió la ley rusa en materia de adopciones, pero aquí se viene hablando del tema desde hace mucho tiempo. Tatiana temía que pudiese perjudicar a nuestro proceso así que, como favor (bendito favor), le pidió a la jueza que fijase la fecha para el juicio lo antes posible, aunque no tuviésemos toda la documentación preparada. Ella aceptó (parece ser que tiene muy buena imagen de las familias españolas) y por eso estamos aquí.

Sobre el juicio hoy hemos tenido varias sesiones preparatorias. Nos lo ponen todo muy bien y comentan que irá como la seda. Empezaremos a las 10:00 y durará unas dos horas. Antes nuestra representante habrá entregado fuera de la sala unos detalles que trajimos de España: unas botellas de Rioja y un lote de productos ibéricos. En la tradición rusa es un gesto de cortesía hacer un regalo cuando se visita a alguien. Nadie lo entiende como un intento de conseguir un trato de favor. Ya en la sesión habrá varios momentos pero los más importantes son la descripción de nuestra historia como pareja y en relación con el proceso adoptivo (que haremos uno de nosotros) y las preguntas que la jueza y la fiscal del menor quieran hacernos a partir de la documentación que disponen o sobre temas de su interés (por ejemplo, los castigos físicos). Antes de ir a comer ya sabremos el veredicto y si acepta nuestra solicitud de reducir el tiempo de espera de 30 a 10 días.

Por cierto, seguimos saboreando la gastronomía del país: okroska, una sopa fría con leche y vegetales (aliñada con hinojo), zapechenuge yobloka, una manzana asada rellena de miel con frutos secos (en este caso piñones), cerveza negra y bayas silvestres.

Por cierto, de camino al Bosque Rojo vimos otra cigüeña.

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