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Colorín colorado, este cuento se ha acabado. Fueron felices y comieron perdices. Lo que queda es un epílogo que prolongará la felicidad de este momento: ya somos papás, pasados nueve meses desde que nos asignaron la región de Smolensk (octubre de 2012)

Como estaba previsto, el juicio ha ido todo como la seda. En realidad mucho mejor porque en hora y media todo quedó resuelto. Se desarrolló tal y como Tatiana y Olga nos habían orientado, centrado en nuestra exposición de motivos (¿por qué adoptamos dos niños rusos?, ¿cuál es nuestro proyecto como pareja para estos menores?, ¿qué garantías ofrecemos para su crianza y educación?) y las preguntas de la jueza (todas muy razonables, sobre lo que ya habíamos expuesto o pidiendo detalles sobre otros temas). También hablaron las representantes del Ministerio Fiscal, de la Oficina del Menor de la Región de Smolensk y de la casa-cuna Brasny Bor (El Bosque Rojo). Todas estuvieron a favor de nuestra solicitud. Luego hubo un momento extraño, cuando la jueza fue enumerando, y en ocasiones relatando, toda la documentación que figura en nuestro expediente. Revivimos lo que han sido estos últimos meses de espera e ilusión pero también de tensión y ajetreo burocrático (que en las últimas semanas fue un poco desesperante) Después salimos de la sala hasta que la jueza nos mandó entrar para escuchar su veredicto: seríamos el pápa y la máma de Losha y Cola. Y de regalo, la sentencia se haría firme en el plazo de … ¡¡¡10 días!!!

Por la tarde fuimos por última vez a El Bosque Rojo. Fue un hora emocionante: verlos correr hacia nosotros nada más vernos, jugar sin parar, reírnos, abrazarnos … Están llenos de vida.

Hace una semana lloramos en la despedida de Marce, un gran amigo. Hoy lo hicimos en el juicio escuchando la sentencia. En tu recuerdo, y para los futuros sueños de nuestros peques. Va por ti.

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