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Como decíamos ayer … Esa es la sensación que ahora tenemos. Hace apenas una semana y ya estamos de vuelta. La rutina ha sido casi igual: el chófer de AIPAME nos ha dejado a las 8:00 h en el centro de Moscú, hemos desayunado kasha en la misma cafetería … pero hemos paseado poco por el centro porque el tiempo no acompaña. Como en el primer viaje nos refugiamos en GUM, una enorme galería comercial que está en la Plaza Roja (y que por cierto cumple 120 años).

A las 15:00 el chófer y Olga, la traductora, nos recogieron para ir hacia Smolensk. De nuevo seis horas de viaje entre amodorrados e ilusionados por el final ya próximo. La ciudad nos ha recibido con el cielo encapotado, lluvia fina, viento … En fin, que los peques no lo van a extrañar cuando lleguen a Asturies Oh!

Como ya sabéis, repetimos hospedaje en el Hotel Koleso. Esta vez la habitación es más pequeña pero con su toque kitch: la cama es un enorme trineo.

Olga nos ha anticipado el plan para mañana: antes de comer tenemos que dejar listo el trámite burocrático previsto en la región (lo más importante, recoger la sentencia y solicitar los pasaportes de los peques) Después iremos a ver a Cola y a Losha; de momento se quedarán en la casa-cuna y solo la dejarán pasado mañana, cuando viajemos de vuelta hacia Moscú.

Por cierto, también nos ha comentado que está habiendo bastantes citaciones para juicios de adopción. Parece que hay jueces que quieren sacar adelante los expedientes ya iniciados. Ojalá que todos salgan bien.

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Y para terminar un deseo compartido por nuestros amigos Marisén y Miguel: ¡¡Ojalá todos pudiéramos entenderles siempre!!

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