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Antes de nada, el portatil da problemas con el wifi del hotel en Moscu asi que estoy escribiendo en un equipo local, con las limitaciones que eso supone (como veis, hasta ahora no hay tildes)

La vida nos ofrecio ayer la posibilidad de empezar a ejercer un nuevo papel: ser padres. Porque desde el momento en el que los peques salieron de El Bosque Rojo comenzamos a ejercer este oficio para el que, en general, no hay un manual de instrucciones aunque los papas adoptivos sabemos algo por exigencias del guion. Gracias al trabajo de las educadoras, Losha y Cola nos identifican como papa y mama; ahora nos queda llenar de contenido este privilegio y ganarnos dia a dia la confianza que depositan en nosotros. Con mas cuidado si cabe porque en su corta vida ya han vivido varias perdidas (la de su familia biologica y ahora la del personal y los amiguitos de la casa-cuna)

La jornada empezo con una sorpresa: ademas de las dos cigüeñas que vimos en nuestro anterior viaje habia otras que siempre estuvieron a nuestro lado. En el aparcamiento del hotel, formando parte de la peculiar decoracion de este lugar, descansan dos cigoñinos.

Hasta el mediodia descansamos en la habitacion porque a esa hora salimos en direccion a El Bosque Rojo para buscar a los peques. Llevamos ropa para el viaje porque sabiamos que la que usan alli es compartida por todos. Pero estabamos muy interesados en que pudiesen llevar algun recuerdo de su estancia, su olor. Y nuevamente tuvimos una gran suerte inmensa con el personal del centro porque nos dieron dos pares de botas, dos peluches y … los gorros de enanitos !!! Llego el momento de ir hacia Smolensko donde debiamos recoger los pasaportes de los peques y luego viajariamos a Moscu. El desplazamiento hasta su ciudad natal fue emotivo: primero porque los berrinches al subir a la furgoneta desaparecieron en cuanto tuvieron en sus manos sus juguetes y segundo por el silencio que mantuvieron observando todo el trayecto por la ventanilla (en especial Cola, con una mirada infinita)

En Smolensko nos retrasamos mas de la cuenta porque los pasaportes no estaban listos. Hicimos tiempo comprando en un supermercado, comiendo y en una sala de juegos infantiles donde Losha y Cola lo pasaron en grande.

Hacia las 17:00 salimos hacia Moscu. Duerante las seis horas de viaje los peques se portaron como campeones aunque el pobre Alexey se mareo un poco. De camino nos soprendio el arco iris; dicen que donde nace se encuentra un tesoro. Nosotros ya lo hemos encontrado.

Llegamos al hotel y era casi medianoche cuando los cuatro estabamos listos para dormir. Pero la jornada habia sido tan intensa que ninguno podia cerrar los ojos; intentamos que los peques durmieran aparte pero al cabo de unos minutos comprobamos que su intencion era estar con nosotros. Aun asi paso mucho tiempo antes de que ninguno cayera rendido. Y es que aquella experiencia estaba resultando inolvidable. Eran casi las dos de la madrugada cuando los pusimos en sus camitas.

Hoy empezamos con algunos tramites en Moscu. En realidad son muy pocos, el problema es el tiempo que hay que esperar para recoger la documentacion. Mientras tanto, sigue la vida.

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