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Se acerca el final de curso y en el blog del Instituto Familia y Adopción hemos encontrado varios artículos muy interesantes sobre la escolarización de niñ@s adoptad@s (aunque en varios aspectos puede valer para los hijos biológicos).

Es frecuente que los hijos adoptados al llegar a casa muestren grandes avances en muchos aspectos. El aprendizaje de la nueva lengua suele ser uno de los más llamativos. Sin embargo, al empezar la escuela, o al comienzo de la educación primaria, nos podemos encontrar con la existencia de retrocesos, los maestros nos comunican que los niños no avanzan al ritmo de sus compañeros, que van con retraso, que muestran dificultades para adquirir ciertas habilidades o que manifiestan lagunas que, según va pasando el tiempo, van creciendo.

Ver más en Dificultades de aprendizaje.

Según los expertos, por cada 3-5 meses de vida en un orfanato hay un retraso de un mes de crecimiento lineal en términos de peso, altura y otros indicadores físicos de desarrollo. Es imposible, desde luego, hacer el mismo cálculo en términos de crecimiento emocional, cognitivo y otros indicadores académicos, pero la analogía es bastante clara: la estancia en una institución puede producir no sólo retrasos físicos, que son los primeros en superarse tras el cambio de las condiciones adversas, sino también retrasos en las habilidades cognitivas, en el desarrollo emocional y en la maduración de las conductas de autorregulación.

Ver más en Déficit cognoscitivo acumulativo

Rosa, tienes que llevar a tu hijo al médico y darle la pastilla para que pueda trabajar en el colegio.
Esta es la frase que me soltaba a bocajarro la profesora de uno de mis hijos, hace aproximadamente dos años, en la puerta del aula.
Sin privacidad, sin aviso… un lunes. Eran las nueve menos cinco de la mañana y la semana prometía ser dura.
La conversación continuó, por supuesto en la puerta, saludando al mismo tiempo a otras madres de infantil que traían en ese momento a sus hijos al colegio. La situación era, cuanto menos, embarazosa.

Ver más en Adopción, hiperactividad y metilfenidato ( I parte) y Adopción, hiperactividad y metilfenidato ( II parte)

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