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P1000729P1080900Ha pasado un año desde que los peques entraron por la puerta de casa. Hasta que la sentencia no se hizo firme respetamos el anonimato de Losha y Cola, pero desde entonces hicimos públicas las imágenes de aquellas últimas jornadas: el día que salimos en dirección a Moscú, la espera en el hotel mientras hacíamos los últimos trámites o el viaje de vuelta y la llegada al hogar. Desde entonces han sucedido un montón de cosas; la mayoría quedaron para nosotros y algunas las hemos compartido en el blog.

Han habido cambios. Los más evidentes, los físicos y la adquisición del lenguaje. Su capacidad de comunicación nos asombra. Está también su curiosidad por explorar y conocer lo que les rodea, una actitud que siempre animamos en nuestras excursiones.

Con sus más y sus menos (porque los peques saben utilizar los afectos para su comodidad) intentamos respetar y potenciar la autonomía y responsabilidad que les habían inculcado en el El Bosque Rojo, tal y como nos aconsejó la pedagoga del centro. La decisión de escolarizarlos en clases distintas ha sido un acierto porque cada uno ha desarrollado su propia personalidad, sobre todo Losha que en un principio parecía más dependiente de su hermano.

Hay rasgos que ya formaban parte de su bagaje personal, algunos comunes otros propios. Son niños muy sociables y juguetones (lo que facilitó nuestro primer encuentro), felices y abiertos en su expresión. Para aquellos que los conocen, y como dice el refrán, las caras que aparecen en la foto que encabeza el blog son el espejo de su alma.

¡¡¡ Siempre os querremos pequeñines !!!

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