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Esta pasada Navidad fue la segunda que pasamos juntos pero para los peques quizás haya sido la primera que vivieron al 100 %. Su madurez personal y el conocimiento mútuo nos hicieron ver a todos, familia y amigos, con qué consciencia y emoción esperaron o protagonizaron los acontecimientos que fueron sucediéndose día a día. El primero, ¡¡ que estaban de vacaciones !!

Los regalos fueron uno de los momentos más importantes por las expectativas que generaron. Una vez más Cola y Losha nos mostraron algo que, entre otras cosas, habían aprendido en El Bosque Rojo y que nosotros hemos intentado mantener: el control de la frustración. Hay algunas cosas que deseamos y que no se pueden conseguir, al menos de manera inmediata, o que se logran en determinadas circunstancias.

La noche de Año Nuevo todos dormimos en casa de tya Merce. El Abuelito de las Nieves había dejado allí sus regalitos y en Candás estaban los que los peques pidieron especialmente. Cuando nos levantamos Cola se lamentó al no verlos debajo del árbol pero eso no le impidió (ni a su hermano) jugar con los juguetes que le habían traído. Papi fue a por la ambulancia que esperaba con tanta ilusión y también a por la caravana de la policía de Losha. Al final pudieron disfrutar de todo.

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