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pennac 1Mal de escuela es un libro escrito por Daniel Pennac que expone un punto de vista de la de la educación en general y de la escuela en particular: el de los perdedores, los alumnos que llenan el saco del llamado fracaso escolar. A partir de sus experiencias, primero como alumno zoquete (así se autodenomina) y luego como profesor, el autor nos ayuda a reflexionar sobre las luces y las sombras de la institución escolar.

Hay otros títulos en los que personajes reales o imaginarios viven esta cuestión

EL COLEGIO
Antes incluso de empezar la primaria, su madre le había enseñado a leer. Aquello, sin embargo, le trajo problemas. << Me aburría bastante durante los primeros años de colegio, así que me entretenía metiéndome en líos ( … ) Me encontré allí con un tipo de autoridad diferente de la cualquiera que hubiera visto antes y aquello no me gustaba. Lo cierto es que casi acaban conmigo. Estuvieron a punto de hacerme perder todo atisbo de curiosidad >>  ( … ) De joven, contrarrestaba el aburrimiento gastando bromas. (…) No es sorprendente, pues, que lo mandaran expulsado a casa dos o tres veces antes de acabar el tercer curso.

(…) llegó el momento de pasar a cuarto curso (…) La profesora de la clase más avanzada era una mujer muy resuelta llamada Imoge Hill, conocida como Teddy, y se convirtió, en palabras de Job, en << uno de los santos de mi vida. (…) Aprendí de ella más que de ningún otro profesor y, si no hubiera sido por esa mujer, estoy seguro de que habría acabado en prisión >>.

Del libro Steve Jobs. Walter Isaacson.

Montag se sintió a gusto y cómodo.

– ¿Por qué no estás en la escuela? Cada día te encuentro vagabundeando por ahí.

– ¡Oh, no me echan en falta! – contestó Clarisse -. Dicen que soy insociable. No me adapto. Es muy extraño.En el fondo, soy muy sociable. Todo depende de lo que se entienda por ser sociable, ¿no? Para mí, representa hablar de cosas como éstas. – Hizo sonar unas nueces que habían caído del árbol del patio -. O comentar lo extraño que es el mundo. Estar con la gente agradable. Pero no considero que sea sociable reunir a un grupo de gente y, después, no dejar que hable. Una hora de clase TV, una hora de baloncesto, de pelota base o de carreras, otra hora de transcripción o de reproducción de imágenes, y más deportes. Pero ha de saber que nunca hacemos preguntas o, por lo menos, la mayoría no las hace; no hacen más que lanzarte respuestas, ¡zas!, ¡zas!, y nosotros sentados allí durante otras cuatro horas de clase cinematográfica.

Del libro Fahrenheit 451. Ray Bradbury.

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